¡LA PLAYA!

By jueves, marzo 10, 2016


Este verano, cada vez que se pudo nos fuimos a la playa. Ha sido algo de todos los años pero aun así, cuando miro hacia atrás siento como se ven las diferencias de unos años con otros. Las chicas están creciendo y los juegos van cambiando. Aún recuerdo cuando estando en la playa al otro día de Navidad y embarazada de Emily ansiaba ver a la Viri con su hermanita haciendo castillos de arenas y correteando por la arena. Este verano ha sido exactamente así y me siento tan afortunada y agradecida de poder vivirlo.

Unas de nuestras playas favoritas y adonde nos hemos arrancado frecuentemente es Quintay. Es mi playa de la infancia. ¡Desde que estaba en la panza de mi madre! Y también desde los primeros tiempos de novios con mi Sue. 

Este lugar es mágico. Lo que más nos gusta es la forma en que se desplaza el agua por las arenas de la playa grande. Es como una especie de piscina bajita, especial para chapotear y las olas son precisas para llenas esas piscinas que uno hace en medio de los castillos en la arena. 






El fin de semana antes pasado caminamos hasta la cueva que está al final del lado norte de la playa y estuvo muy divertido correr y cansarse hasta llegar allá, así como también responder a todas las dudas con respecto a la procedencia de esta cueva. Como por ejemplo, ¿Si aquí vive un pirata? ¿Y porque ya no vive? ¿Donde esta su tesoro? ¿Y si acaso al pirata le gustaban los billetes de naranjos? Jajaja!!! Pero poniéndome sería esta playa es un lujo entre todos esos balnearios abarrotados de personas y con poco espacio para nada! Aquí van algunas fotos de nuestros lindos momentos en la playa grande de Quintay de este verano. 





La mejor compra del verano, el lanzador de agua, las palas y cubos!










Este lindo cangrejito estuvo a punto de pellizcar mis pies y al pobre le lo sacudi instintivamente de una patada. ¡Pero no se preocupen, no le paso nada! Lo miramos un ratito y un montón de personas se acercaron a mirar a este bichito y cuando lo queríamos devolver al mar, el no nos quería dejar y cuando por fin se soltó del balde, se comenzo a enterrar en la arena para antes de ser llevado por la corriente tener un encuentro no muy amistoso con unas gaviotas, que querían hacer de él una buena cena. En esta playa es normal que aparezcan muchos de ellos si te adentras un poco al mar.









Espero estar de vuelta playa...¡Ya te veo pronto!

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